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lunes, 25 de marzo de 2013

La importancia de facilitar la lactancia materna en las guarderías



Fuente: Acta Sanitaria
Fecha de publicación: 29/10/2012

La Asociación Española de Pediatría (AEP) ha elaborado un protocolo para favorecer la lactancia materna hasta las edades recomendadas. Para ello, es fundamental facilitar su consumo en las escuelas infantiles.
La Organización Mundial de la Salud recomienda que la lactancia materna se realice de forma exclusiva hasta los seis meses de edad y complementaria hasta los dos años. De la misma manera, los expertos señalan que la leche materna supone la manera más aconsejable de alimentar a los niños durante los primeros años de vida. La lactancia materna cubre todas las necesidades del bebé, y además, diversos estudios han demostrado que protege contra enfermedades como la obesidad o el asma infantil, y que además mejora el desarrollo intelectual, psicomotor y social. Por ello, contribuir a mantener la lactancia materna durante la jornada escolar es uno de los objetivos de la AEP.

Los datos advierten que, aunque más del 70% de las madres españolas amamantan a sus hijos durante las primeras semanas de maternidad, el 61% lo deja antes de los seis meses. La dificultad de la lactancia materna durante la estancia en la guardería es un claro obstáculo, y por ello, se debe luchar para posibilitar esta opción.

La doctora Marta Díaz, coordinadora del Comité de la AEP, encargado de realizar el protocolo, señala, precisamente, que la leche materna es más fácil de conservar que la leche artificial. De todas maneras, para que la leche materna se conserve en perfecto estado para que el bebé pueda consumirla en la escuela, el protocolo señala diversas recomendaciones, expuestas a continuación:
  • La leche materna puede conservarse a temperatura ambiente al menos 24 horas.
  • Si el plan es consumir la leche materna durante los ocho días siguientes, debe guardarse en la nevera, y a poder ser, no en la puerta del frigorífico.
  • De todas maneras, si la leche materna no se va a consumir el mismo día, se aconseja congelarla después de haberla enfriado, y hacerlo en recipientes de cristal.
  • La leche materna puede conservarse en buen estado unas dos semanas en congeladores situados dentro de la misma nevera, entre tres y cuatro meses cuando el congelador tiene puertas separadas, y seis meses en congeladores separados.
  • Para descongelar la leche materna, la mejor opción es sumergir el envase en agua caliente.
  • Una vez descongelada, la leche puede guardarse no más de 24 horas en la nevera, y nunca debe congelarse de nuevo.
  • Se desaconseja calentar el biberón en el microondas, ya que el proceso de calentamiento no es uniforme y el niño puede sufrir quemaduras en la boca.
  • Para transportar la leche materna a la guardería, se recomienda que cada toma vaya en un biberón diferente, y que todos se marquen con nombre, apellidos y fecha de consumo.
  • La leche materna debe transportarse en una nevera portátil, y una vez en la escuela, guardarse en el frigorífico.



http://www.faroshsjd.net/item.php?id=2462&lang=1#.UVCxw1flyZQ

Aquí os dejamos el protocolo que establece la Comunidad de Madrid.

http://www.madrid.org/dat_capital/circulares/pdf/Protocolo_lecheMaterrna.pdf 

jueves, 21 de marzo de 2013

Los bebés no son como nos lo contaron



Somos mamíferos: nacemos en la intimidad, mamamos, y nos acurrucamos...
 
Por Ileana Medina Hernández

No. Los bebés no son como nos lo contaron. A los bebés no les gusta dormir en cuna. Rodeados de barrotes. Presos en una jaula. No. Los bebés quieren dormir junto al cuerpo de su mami, calentitos, seguros, amparados, amados, tocados.

No. Los recién nacidos no quieren siquiera estar en posición horizontal. Quieren dormir en tu pecho, en vertical, meciéndose al arrullo de tu corazón. En horizontal su digestión se ralentiza, vomitan, buchean, cogen cólicos, se asustan, se sienten vulnerables.

No. Los bebés no se acostumbran a los brazos: ya nacen acostumbrados. Desde el principio saben bien lo que es bueno.

No. Los bebés no duermen toda la noche. Se despiertan a cada rato. Para comer y para no comer. Para comprobar que estás a su lado y que los estás cuidando. Para cerciorarse de tu presencia, que es su seguridad. Para tocarte y olerte.

No. Los bebés no quieren estar solos. No quieren perderte de vista ni un minuto, quieren estar junto a ti, en el centro de la vida.

No. Los bebés no quieren jugar solos en un corral. Quieren jugar contigo, sonreír, ser atendidos, treparte por encima, gatear por el salón.

No. Los bebés no quieren tomar leche de otra especie. Quieren leche de la suya, de la que sabe a mamá.

No. Los bebés no quieren chupar todo el día un trozo de plástico. Quieren chupar tus pechos, sus manitos, tus dedos... piel humana.

No, los bebés no quieren que los vistas, ni que les pongas tejidos picones, pendientes en las orejas, ropas apretadas, cintas, encajes y otras cosas molestas. Quieren estar desnudos, correr sin zapatos, disfrutar del tacto de la naturaleza en su piel, del piel con piel contigo.

No. Los bebés no quieren estar quietos. Quieren que te muevas, que los mezas, los arrulles, que andes y pasees, y los lleves contigo. En cuanto pueden, quieren gatear, correr, saltar, explorar, llegar a todas partes...

Sí. Los bebés son curiosos por naturaleza. Quieren y deben tocarlo todo. Incluidas esas cosas que más tú tocas: los mandos, los relojes, los teléfonos, los equipos informáticos...Su riqueza sensorial se desarrolla a partir de ahí.

No. Los bebés aprenden lo que viven. Si siempre oyen "no", pronto a todo te dirán no. Si a todo tienes miedo, pronto a todo tendrán miedo.  

No. Los bebés no son alto-demandantes. Somos nosotros los bajo-tolerantes, los bajo-pacientes, los bajo-disponibles, los bajo-respondedores.

No. Los bebés no quieren que los dejes. Quieren ir contigo a todas partes, eres su ejemplo, su seguridad, su referente, su único universo.

Te guste o no te guste, así son los bebés humanos, primates, mamíferos. Si quieres comprobarlo, tan solo ten uno. Ninguna otra especie desconoce y putea tanto a sus propias crías. Si queremos un mundo un poquito más humano, bien haríamos en comprenderlo.

No son como nos lo contaron. Son infinitamente mejores y más inteligentes. Cualquiera que ve a estas crías diría: ¡qué especie tan avanzada! ¿Y cómo se convirtieron en lo que hay?

http://www.tenemostetas.com/2013/03/los-bebes-no-son-como-nos-lo-contaron.html

jueves, 14 de marzo de 2013

Los 25 consejos sobre alimentación por el Pediatra Carlos González



1 No obligar nunca a comer a un niño. Un adulto puede que se niegue a probar bocado por los dictados de la moda pero a un crío aún no le pesan las normas sociales. Por tanto no se debe insistir en que el niño trague a toda costa.

2 Cuánta cantidad de comida es necesaria. Cada uno de nosotros necesita un aporte calórico distinto, razón por la que la alimentación no puede tomarse como una ciencia exacta. Unos zampan como elefantes mientras otros comen como pajaritos. ¿Por qué entonces se intenta medir a los niños por el mismo rasero? Un niño de año y medio puede que necesite comer la misma cantidad que un bebé de nueve meses.

3 ¿Seguro que no come nada? Para la mayoría de los padres no comer nada significa que su hijo no engulle lo que ellos creen que necesita. Quizá si su medida fuera medio plato en vez de uno repleto hasta el borde cambiaría su percepción.

4 Los que de verdad no comen. Las enfermedades y los celos provocan un rechazo a la comida que suele ser transitorio y una vez solucionado el problema regresa el apetito.

5 El trabajo de mamá. El regreso laboral de mamá origina en ciertos bebés una negativa a alimentarse si no lo hace su madre. Pueden no consumir nada en ocho horas y luego ponerse las botas cuando ella regresa.

6 Un asunto de honor. Los padres, sobre todo las madres, suelen vivir la inapetencia como un agravio personal. Otras consideran un deber atiborrar a su hijo.

7 Culpabilidad. Frustración y un terrible sentimiento de no saber cumplir como lo hicieron con ella, fustigan a muchas madres para quienes la hora de la comida es un calvario.

8 Niños incomprendidos. Imagínese qué pensará su hijo. Él, que sólo cuenta con el cariño de sus padres, de repente se ve atacado por aquellos en quienes confía, que insisten en cebarle cuando ya no le entra más y encima se enfadan y le gritan.

9 La prueba definitiva. Coma en proporción a lo que da a su hijo. Si el niño pesa 10 kilos y engulle un plato, tráguese usted cinco o seis raciones. Seguro que revienta.

10 Pecho “for ever” y a libre demanda. La leche materna es el alimento más completo y nutritivo. Si el niño no pierde peso es conveniente alargar la lactancia hasta el año o los dos años. Siempre sin imposición de horarios, porque él ya lo pedirá cuando lo necesite.

11 Las papillas. Nunca se debe sustituir el pecho por la infundada creencia de que los cereales alimentan más. Cuando los niños ya degustan papillas hay que saber que casi ninguno logra terminarse la medida recomendada porque es simplemente una orientación, no un dictado.

12 Horror a las verduras. El pequeño estómago de los niños admite pequeñas cantidades, o sea, muchas calorías en poco volumen. Las verduras contienen mucha fibra y escasas calorías, por lo que les enguachina pero no les sacia. Apenas unas cucharadas serán suficientes para que le saquen el gusto.

13 La papilla de frutas. Con las frutas viene a suceder lo mismo que con las verduras. Si el crío las rechaza pruebe a darle una manzana a mordiscos o una pera en trocitos, por ejemplo. Las recomendaciones y mezclas frutales del pediatra no tienen por qué ir a misa.

14 Respetar el sueño. Algunos padres enchufan a sus hijos el biberón mientras éstos duermen y después se quejan de que no comen cuando están despiertos. ¡Pero si ya se han alimentado!

15 Chucherías prohibidas. Al margen de que el niño coma o no coma, los dulces y las famosas chucherías sólo una vez al año para que no hagan daño.

16 La crisis del año. Justo a los 12 meses se frena la velocidad de crecimiento y por tanto no precisan la misma cantidad de alimento. A partir de los cinco años aumentarán el gasto energético y las necesidades.

17 El percentil. Las gráficas de peso traen fritos a los padres. En cada país se elabora una distinta y nunca coinciden entre ellas. ¿Quiere eso decir que según el lugar del mundo en que pesen a su hijo estará por encima o debajo de la media?

18 Defensas infantiles. Los más pequeños se defienden ante la indigesta ofensiva paterna a base de hacer bola, escupir e incluso vomitar. Nunca se niegan por capricho. Evolutivamente los críos tienden a rechazar los sabores desconocidos por simple supervivencia.

19 Un dragón llamado alergia. La alergia puede provocar la negativa del niño a ingerir ciertos alimentos como la leche, el gluten, el huevo o cualquier otro incompatible con su inmaduro organismo. Por eso es conveniente no obligar a comer.

20 Estimulantes del apetito. Los tónicos estimulantes contienen psicofármacos que actúan sobre el centro cerebral del apetito y su efecto desaparece en cuanto se deja el medicamento. Poco aconsejables salvo excepciones.

21 Cómo introducir los alimentos. A partir de los seis meses se pueden ir probando nuevos sabores con gran precaución y muy lentamente.

22 Estrategias. No guardar la comida para la cena. Ponerle en el plato sólo lo que suela tomar aunque sean tres cucharadas, si tiene hambre pedirá más. Evitar las broncas y los sobornos.
 
 23 Vegetarianos. Cuando los padres son vegetarianos los niños pueden vivir perfectamente con una dieta ovo-lacto-vegetariana.

24 Acostumbrarse a comer de todo. Obligarle a comer un determinado alimento es la mejor forma de lograr que lo odie para el resto de su vida. Si no se le fuerza acabará probándolo.

25 Comer solo. Un niño se puede negar a comer porque quiere meterse él mismo el alimento en la boca y no se lo permiten. Aunque se estire la hora del almuerzo, es preferible concederles cierta independencia.

La Organización Mundial de la Salud responde



¿Hasta qué edad es adecuado alimentar al bebé sólo con leche materna?

Preguntas y respuestas en línea 
25 de julio de 2012

P: ¿Hasta qué edad es adecuado alimentar al bebé sólo con leche materna?

R: Para que el crecimiento, el desarrollo y la salud sean óptimos, hay que alimentar a los lactantes exclusivamente con leche materna durante los seis primeros meses de vida. Por «lactancia materna exclusiva» se entiende no proporcionar al lactante ningún alimento ni bebida (ni siquiera agua) que no sea la leche materna. Se puede, no obstante, darle gotas o jarabes (vitaminas, minerales y medicamentos). La leche materna es el alimento idóneo para el crecimiento y el desarrollo sano del bebé; además, la lactancia materna forma parte del proceso reproductivo, y tiene importantes repercusiones para la salud de las madres.

La OMS recomienda que a los seis meses (180 días) se empiece a dar a los lactantes alimentos complementarios, además de leche materna: 2-3 veces al día entre los 6 y 8 meses de edad, y 3 veces al día más un refrigerio nutritivo de los 9 a los 11 meses. Entre los 12 y los 24 meses, deben dárseles tres comidas y pueden ofrecérsele otros dos refrigerios nutritivos, si lo desean. Los alimentos deben ser adecuados, es decir, que proporcionen suficiente energía, proteínas y micronutrientes para cubrir las necesidades nutricionales del niño en crecimiento. Los alimentos deben prepararse y administrarse de forma higiénica para evitar al máximo el riesgo de contaminación. Alimentar a un niño pequeño requiere una atención activa y estimulación para animarlo a comer.

La transición desde la lactancia materna exclusiva hasta el consumo de los alimentos de la familia es un periodo delicado. Es la época en la que muchos niños pequeños comienzan a padecer problemas de nutrición, lo que contribuye sobremanera a la elevada prevalencia de la malnutrición entre los niños menores de cinco años en todo el mundo. Es fundamental, pues, que los niños pequeños reciban alimentos complementarios apropiados, suficientes y seguros para que el paso de la lactancia a la alimentación familiar se produzca sin problemas.

Cantidades de alimentos que deben ofrecerse:

Edad
Textura
Frecuencia
Cantidad en cada comida
Desde los seis meses
Papillas blandas, verduras, carne, fruta bien trituradas
Dos veces al día, además de tomas de pecho frecuentes
2-3 cucharadas
7-8 meses
Alimentos triturados
Tres veces al día, además de tomas de pecho frecuentes
Aumento gradual hasta 2/3 de una taza de 250 ml en cada comida
9-11 meses
Alimentos triturados o cortados en trozos pequeños, y alimentos que el bebé pueda agarrar
Tres comidas más un refrigerio entre comidas, además de tomas de pecho
¾ de una taza de 250 ml
12-24 meses
Alimentos de la familia, cortados o triturados en caso necesario
Tres comidas más dos refrigerios entre comidas, además de tomas de pecho
Una taza de 250 ml llena